La visión ciega y la visión extraocular; puntos en común

FRAGMENTO DEL LIBRO «LA VISIÓ INTUÏTIVA»

«La visión ciega es un tipo de ceguera poco frecuente. La persona que la padece no tiene ningún tipo de disfuncionalidad en su sistema visual, pero en cambio sí que sufre una afectación grave al córtex visual -en la parte posterior del cerebro-, donde se produce la visión.

Este hecho hace que sus ojos, a pesar de no verse, sigan operativos y capten información visual y la trasladen, a través del nervio óptico, hasta el tálamo -justo encima del hipotálamo, donde está la glándula pineal, que también está conectada a ellos-. En el caso de una persona vidente, desde el tálamo se desprende una radiación óptica que se desplaza, por diferentes caminos, hasta el córtex visual donde se produce la visión. En algunos casos poco frecuentes, un desprendimiento cerebral puede destruir el córtex visual primario y dejar a la persona sin la posibilidad de procesar las imágenes que vienen de fuera. En estos casos podríamos hablar de visión ciega.

En el caso de la mayoría de invidentes, los ojos o los nervios ópticos pueden haber sufrido alguna disfuncionalidad y por tanto el tálamo se queda sin recibir información del exterior. En cambio en el caso de las personas con visión ciega, el tálamo sigue recibiendo información visual del exterior, pero no la puede enviar -o más bien no llegaba en su centro de procesamiento.

Lo curioso de estos casos, y de ahí que se le llame visión ciega, es que la información visual queda dentro del cerebro pero la parte consciente de la persona no es capaz de procesarla, no tiene acceso a ella. En cambio, el subconsciente sí, y esto hace que el invidente que la sufra sea capaz de reaccionar a estímulos que provienen de fuera de forma inconsciente, a veces refleja. Por ejemplo, pueden esquivar objetos o describir movimientos del entorno, sin entender ni lo que están esquivando ni qué es el movimiento que han captado. En otras palabras, el subconsciente sí ve e intenta guiar a la persona.

Visión ciega

Volvemos a la visión intuitiva. Si realmente, como defiende Shichida y otros investigadores, con una reeducación del hemisferio derecho se pueden captar las informaciones procedentes del exterior y convertirlas en imagen, en este caso, los invidentes con problemas en el córtex visual tendrían más posibilidades de recuperar una cierta visión.

En cambio, si las teorías de los defensores del hemisferio derecho no fueran correctas, y en consecuencia la visión intuitiva necesitara, al igual que la visión normal, un córtex visual en pleno rendimiento para ayudar a terminar de formar las imágenes, a pesar que su subconsciente seguiría recibiendo información sería totalmente imposible ayudarles desde nuestro tema de estudio.

Pero todo ello, de momento esto no son más que algunas posibilidades que hasta que no se puedan llevar a cabo más experimentos científicos con electroencefalogramas para detectar qué partes del cerebro realmente se activan cuando el individuo está usando su visión intuitiva no podremos acabar de descubrir.

Lo que sí es cierto, y nos enseña esta disfuncionalidad, es que el poder del subconsciente es muy grande e incluso en el caso de personas con esta particular afectación, éste les puede ayudar y dar pistas de lo que está pasando fuera de una forma sencilla. «

UN POCO MÁS DE INFORMACIÓN SOBRE LA VISIÓN CIEGA

FRAGMENTO DEL LIBRO «LA VISIÓ INTUÏTIVA» (CATALÁN)

 
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