Esto de la visión extraocular está muy bien, ¿pero para qué sirve?

Últimamente me hacen mucho esta pregunta, así que intentaré dar la mejor respuesta. 😉 Para ir al grano… Activar la visión extraocular es abrir un canal de comunicación directa con nuestra intuición y con nuestro subconsciente. Abrir esta habilidad requiere saber trabajar en un estado de concentración que resulta muy productivo para nuestro cerebro. Pero vamos a analizar bien el porque.

Generalmente, las personas solemos trabajar en un estado de conciencia «beta». Este estado es el momento en que nuestro cerebro utiliza un gran cantidad de transmisores, y hay muchas neuronas trabajando de forma activa transmitiendo información. Es un estado de vigilia en el que nos mantenemos atentos, despiertos, alerta. Podemos tener muchos pensamientos diferentes en un minuto, y dependiendo del grado de estrés podríamos decir que nuestro cerebro está revolucionado. En este estado estamos atentos al exterior y por lo tanto estamos abiertos a dar respuesta a los estímulos que provienen del entorno.

Existe otra estado de conciencia diferente al «beta», cuando todavía estamos despiertos: es el llamado estado «alfa». En este estado de conciencia nos abocamos a nuestro mundo interior. En este estado cercano a la somnolencia, seguimos conscientes y estamos despiertos, aunque muy relajados. Nuestro cerebro trabaja con una frecuencia menos revolucionada, más tranquila y calmada. Esto nos permite que todo pensamiento, idea o trabajo que hacemos en este estado tenga una repercusión más profunda en nuestro ser. Cuando estamos en estado alfa tenemos una vía abierta a nuestro subconsciente y por tanto también con nuestra intuición.

Como podemos ver en la tabla existen otros estados de conciencia, cuando ya dormimos, pero que en este artículo no los trataremos.

A veces el saber popular es más sabio de lo que creemos. No es casualidad que durante décadas padres, madres y maestros hayan dicho «haz una última lectura de la lección antes de ir a dormir, así lo recordarás más!» Antes de ir a dormir estamos más próximos a este estado alfa y por lo tanto hay más probabilidad de que el aprendizaje sea más profundo y duradero. Pero, ¿y si aprendiéramos a dominar este estado en otros momentos del día? ¿Qué provecho podríamos sacar? Con la activación de la visión, definitivamente nos resultará mucho más sencillo relajarnos y entrar en este estado de conciencia.

Cuando estamos en estado alfa, el «cerebro medio», que es el cuerpo calloso que hay entre los dos hemisferios y en el que encontraríamos la glándula pineal, se activa y permite la comunicación directa y fluida entre los dos hemisferios. La memoria visual suele estar en el hemisferio derecho, en un rincón que desde que desarrollamos la lateralidad y con las actividades escolares tal y como han sido planteadas mayoritariamente en nuestro sistema escolar, no solemos llegar tan a menudo como cuando somos más pequeños, y cuando lo hacemos, lo hacemos con poca fuerza, ya que el estado beta suele movilizar sólo el hemisferio izquierdo, que es donde encontramos el razonamiento y la parte más verbal.

Así pues, cuando meditamos o cuando aprendemos a concentrarnos correctamente, en nuestro caso haciendo las actividades para activar la denominada visión extraocular lo que hacemos es abrir estos puentes, entre nuestro consciente y nuestro subconsciente, entre el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo, entre nuestro razonamiento por un lado y nuestra intuición y la memoria visual por otra. En este estado somos más propensos a alcanzar aprendizajes más profundos y duraderos. En este estado estamos también más abiertos, más receptivos y predispuestos a liberar información desde nuestro subconsciente y añadir nueva.

intuiciónEs en este estado que podemos liberar los problemas que el subconsciente haya retenido. Podemos trabajar para sacar los miedos, las preocupaciones, las sensaciones o ideas que hayan podido quedar registradas y crean una programación de creencias sobre nosotros mismos que pueda resultar poco adecuada o incluso nociva para nuestro crecimiento y desarrollo personal (yo no puedo, yo no soy capaz de, etc). Es el momento en que se descubren temores y carencias que generalmente durante la infancia han quedado grabados en nuestra mente y que nos impiden avanzar con nuestro potencial.

Y si mi hijo o hija ya es una persona muy «equilibrada», en el sentido que ya va muy bien en la escuela, con los amigos y la familia, y se le ve muy feliz; de qué sirve ampliar su intuición?

En primer lugar destacar que lo que vemos fuera no siempre es lo que tenemos guardado dentro. Todos tenemos siempre algo a expresar que ha quedado limitado, por pequeña o grande que sea. Sin embargo, aceptamos hipotéticamente la premisa de que alguien pueda estar limpio de limitaciones y que ya esté disfrutando felizmente de la vida y sin problemas, para mirar con qué más la VEO (visión extraocular) le podría ayudar.

Como ya hemos dicho, abrir la VEO es abrir un canal directo entre el consciente y el subconsciente. Activando la VEO aquellas informaciones extrasensoriales que nuestro subconsciente recibe pero que hasta ahora siempre han quedado apartadas y arrinconadas en un segundo plano, ahora pueden pasar a jugar un papel importante a la hora de tomar decisiones. Ampliar la intuición puede conllevar, claramente, saber anticiparse a ciertas situaciones, deducir mejor las respuestas a partir de conocimientos que no tenemos a nuestro alcance consciente y acertar, o incluso, percibir las intenciones de las otras personas, entre muchas otras situaciones.

«La intuición es el el pensamiento lógico del subconsciente»

Según el neurólogo Joaquín Fuster «la intuición es el el pensamiento lógico del subconsciente». Si es sabido por todos que el subconsciente es el que almacena la información más importante de nuestras vidas, de hecho, es aquella parte de nuestro organismo que lo registra prácticamente todo, entonces aprendiendo a acceder a él, podemos dominar una base de datos mucho más potente que la que tenemos hasta ahora. Y no solo eso, no sólo podemos acceder a esta base de datos si no que podemos comunicarnos con el «razonamiento» de esta base de de datos que es la intuición. Los beneficios se vuelven más visibles visto así. Sin ser conscientes de saber muchas cosas resultaría que sabríamos muchísimas más …

Es aceptado por todos los neurólogos que cuanto más buena sea la conexión y más movilizamos las diferentes áreas de los dos hemisferios, más inteligentes seremos. Tal como la película «Lucy», el método VEO nos empieza a permitir utilizar, en vez de un 5% del cerebro… Un 7 o un 8. Desde Intuitu estamos convencidos de que es así y os invitamos a venir a probarlo!

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