Visión Remota y Visión Intuitiva. Experiencias impartiendo estas habilidades.

La Visión Remota es la capacidad de recibir información o impresiones (a menudo con impresos visuales aunque no tiene por qué ser en este formato exclusivamente) de un suceso, objeto, persona/s, o lugar que se encuentren a gran distancia. El nombre sobre esta capacidad lo propuso, por primera vez, Ingo Swann en 1971 durante un experimento en la American Society for Psychical Research en la ciudad de Nueva York.

Esta capacidad tan sorprendente es diferente a la visión sin los ojos y hace meses que Tania practica Visión Remota con los adultos que asisten a los cursos de Visión Intuitiva y los resultados son extraordinarios. ¿Pero qué diferencia existe entre la visión remota y la capacidad de ver sin los ojos?

En primer lugar, la capacidad de ver sin los ojos, conocida como #visiónextraouclar #mindsight o #eylesssight entre otras muchas, es la capacidad de percibir el entorno físico inmediato sin la necesidad de usar los ojos, mientras que la visión remota es la capacidad ver objetos que no están en el mismo espacio/tiempo que el observador. Desde nuestra experiencia hemos visto que la capacidad de ver sin los ojos, al desarrollarse plenamente, permite al participante ver su entorno cercano con una fidelidad y precisión que puede llegar a ser superior a la visión ocular. Sin embargo, cuando estas mismas personas (entrenadas para ver el entorno inmediato) intentan «ver» objetos que no están en su línea directa de visión, esta definición y precisión de la visión baja, y generalmente baja a medida que se aleja el objeto observado o aumentan los obstáculos en medio.

Por tanto podemos asegurar que cuando entrenamos la visión sin los ojos, no estamos entrenando la visión remota, aunque ambas se potencian entre ellas. Para entenderlo mejor… Si un atleta que entrena por los 100 metros lisos y una persona que nunca ha corrido en su vida, les pedimos que corran un maratón… La probabilidad, y la lógica, nos dirían que la persona que ha entrenado para los 100 metros tiene más números de completar el maratón y de hacerlo más rápidamente. Sin embargo, este atleta no ha entrenado por ello y tendrá dificultades, igualmente, para conseguirlo. De la misma forma, una persona que se ha entrenado para ver sin los ojos tendrá más posibilidad de empezar a recibir e interpretar las informaciones sutiles que permitan realizar una visión remota, aunque el entrenamiento para esta segunda es diferente que la primera.

En el vídeo que les presentamos hoy les mostramos de una manera sencilla cómo los visionadores remotos comienzan captando estos imputs. Generalmente no comienzan recibiendo la información exacta y precisa sino que muchas veces puede ser abstracta y simbólica aunque de una forma evidentemente correcta. En el caso de hoy podemos ver a un niño, entrenado en la capacidad de ver sin los ojos. De hecho, está realizando esta habilidad cuando intenta ver lo que hay al otro lado de la fotografía. Los imputos que le llegan son simbólicos y abstractos. Son ideas que mantienen una relación muy clara con la imagen observada. Pero no son del todo correctas. La pregunta es… ¿Está haciendo Visión Remota, o «simplemente» está viendo sin los ojos?  Lo que está claro es que ambas habilidades existen. Lo que está claro también es que ambas se pueden entrenar, y eso, irremediablemente, nos conduce hacia un cambio de paradigma apasionante. ¿Te animas a probarlo?

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