La ecolocalización humana y la visión intuitiva

Fragmento del libro «La visió intuïtiva»

Fragmento que habla sobre la ecolocalización humana: «Desde pequeños se nos explica que los sentidos humanos son cinco. Vista, olfato, gusto, audición y tacto. Y que a través de ellos somos capaces de percibir el mundo que nos rodea . Pero en este libro ya hemos desafiado esta clasificación y sus definiciones hasta tres ocasiones. la primera, en el mismo título de este trabajo, «la visión intuitiva». la segunda, cuando hablamos de la sinestesia; esta variedad de percepción humana donde el individuo consigue, por ejemplo oír un sonido y verlo de un color, o tocar una textura y sentir un gusto relacionada con esta. Finalmente cuando, en el apartado anterior afirmábamos que hay ocho personas (demostradas) en la tierra, capaces de usar un sentido conocido como ecolocalización humana, el «sentido de los murciélagos». Empezaremos ampliando esta última capacidad, ya que seguro que a muchos os ha llamado la atención! La ecolocalización humana es la capacidad de los humanos para percibir objetos en su entorno al detectar los ecos de estos objetos, a partir de sonidos que el sujeto crea de forma activa: por ejemplo, haciendo ruidos con la boca o chasqueando los dedos . Las personas capacitadas para orientarse por ecolocalización pueden interpretar las ondas de sonido reflejadas por los objetos cercanos, identificando con precisión su ubicación y tamaño. Así pues, sin la necesidad de un bioradar ni de ultrasonidos, hay personas que han desarrollado su oído y su cerebro para crear un cierto grado de visión de lo que ocurre a su alrededor sólo usando las ondas sonoras.

Uno de los casos más famosos es el de Ben Underwood que perdió su vista a los tres años por culpa de un cáncer. A los pocos meses de haber perdido su visión ocular comenzó a percibir repentinamente y tener cierta noción del espacio que la rodeaba hasta el punto de que durante su infancia se llegó a atreverse a ir en bicicleta y practicar algún deporte. A partir de un sistema de «clics» que hacía con su boca conseguía localizar los objetos de su alrededor con bastante precisión. Esta capacidad la desarrolló de forma natural y espontánea.  

Ecolocalozación humana

Este tipo de visión fue probado por el científico Kevin Warwick quien experimentó con la ecolocalización a través de la estimulación de unos impulsos ultrasónicos al cerebro gracias a un implante neural. En las pruebas, él fue capaz de discernir, sin la ayuda de sus ojos, la distancia de diferentes objetos con precisión y de detectar pequeños movimientos de éstos. Esta capacidad no muestra una imagen constante, ya que depende siempre del ruido. Es decir, por cada «clic» o golpe que los ecolocalizadores humanos dan, consiguen ver la imagen de la superficie donde rebota el sonido durante el lapso de tiempo que haya durado la vibración. Así que estas personas tienen que caminar haciendo ruidos constantemente para poder ir viendo flashes de los contornos de los objetos que tienen a su alrededor. En cambio cuando van en coche, con el ruido del propio coche rebotando en edificios cercanos pueden ver una imagen más constante. Esta forma de conseguir la visión no se parece demasiado (o nada) en la que nos cuentan nuestros alumnos, así como tampoco se parece a nuestra propia experiencia, ya que la visión de la que hablamos es una visión con una presencia constante, más amplia. Pero este caso sí que nos sirve para ver que a partir de un trabajo de reeducación del cerebro se pueden abrir o ampliar otros sentidos y usarlos de otro modo para desarrollar nuevas capacidades, como por ejemplo, para poder llegar a ver sin ojos.

FRAGMENTO DEL LIBRO «LA VISIÓ INTUÏTIVA» (CATALÁN)

 
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