Visión extraocular para niños. ¿A qué edad?

 

Visión extraocular para niños. ¿A qué edad?

La visión extraocular para niños o visión intuitiva es una capacidad que se puede abrir a cualquier edad durante la infancia y la adolescencia. Sin embargo, no quiere decir que sea recomendable o adecuado en todo momento. Hay niños que ya de por sí, probablemente tienen esta capacidad bastante desarrollada y que simplemente jugando un rato con los ojos tapados podrían despertarla o experimentarla de alguna manera de forma puntual.

Desde que descubrimos esta capacidad, y las diferentes metodologías para abrirla, hemos ido observando como con algunos niños esto se presenta de manera bastante natural y espontánea. Aunque no es lo más frecuente, no nos sorprende ver cómo algunos niños en juegos espontáneos con los ojos tapados, parece que ya capten su entorno tal y como si no tuvieran los ojos tapados, o bien tapados.

Visión extraocular para niños

Niños y niñas muy pequeños, cercanos a nuestro círculo, que han venido a compartir unos breves instantes de juego con los ojos tapados nos han demostrado que a menudo esto se puede manifestar en pocos segundos. Sin embargo, muy pronto muestran síntomas de cansancio, la actividad no los motiva o los aburre, o no le atribuyen sentido, y con toda la naturalidad del mundo se quitan el antifaz rápidamente. Claramente, aunque ya casi tienen abierta esta capacidad o tienen muchísima más facilidad para acceder, no tienen la madurez suficiente para centrarse mucho tiempo en las actividades y mantener el esfuerzo necesario para ampliar más esta visión. Y en caso de que el niño no vea nada, aunque se cansa más rápidamente y enseguida quiere cambiar de actividad.

Y aquí radica la respuesta al post de hoy. Esta capacidad sólo vale la pena trabajarla cuando madurativamente el niño está preparado y dispuesto a participar de las sesiones de visión extraocular para niños y entiende o desea el fin que se persigue. Si bien es cierto, que los más pequeños tienen más facilidad, también es cierto que se cansan más rápidamente. Y no hay ningún tipo de necesidad de empujarlos a hacer algo que por naturaleza ya sabrían hacer, pero que no le encuentran sentido o no les apetece hacerlo durante tanto tiempo. Y sobretodo, tratándose de algo que van a poder desarollar igualmente de forma lúdica y disfrutando mucho del proceso un tiempo después.

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En cambio, cuando crecen, poco a poco esta capacidad disminuye. El cerebro, en su sabia naturaleza, tiene la capacidad de optimizar sus funciones y realiza podas sinápticas para eliminar todo lo que no se ha utilizado. Precisamente, en este punto, entre que el niño tiene la madurez para poder realizar una sesión con los ojos tapados y la ejecución de estas podas sinápticas que dificultan la reapertura de esta capacidad, es el momento ideal para trabajarlo y consolidarlo para que se quede para siempre.

Pero ¿cómo saber si un niño está madurativamente apunto? Generalmente el método VEO de visión extraocular para niños propone la frontera orientativa de seis años. No obstante hay niños que maduran antes y otros que lo hacen más tarde. También hay quien dice que saber leer es un requisito indispensable para poder participar en el método. Esta idea radica en que cuando los niños y niñas han aprendido a leer es porque ya han pasado períodos de trabajo donde ellos mismos han autosuperarse y ya han pasado ratos más o menos largas sentados y concentrados en una tarea determinada. Y este nivel de madurez indicaría que ya están a punto para afrontar una sesión con los ojos tapados. Sin embargo, saber leer o no, en sí, no es un requisito indispensable.

Visión extraocular para niños y otros métodos

Desde Intuitu, cuando trabajamos para abrir la visión extraocular para niños, en el caso de los alumnos más jovencitos (generalmente entre los 6 y 8 años), combinamos diferentes técnicas, algunas de las cuales no requieren antifaz. Si bien es cierto que para abrir esta habilidad es imprescindible trabajar un rato largo con el antifaz, gracias algunas de estas técnicas podemos avanzar en este trabajo con los ojos destapados, facilitando el acceso a la reapertura de esta capacidad de una forma más lúdica y reduciendo el tiempo de trabajo con los ojos tapados. No obstante, siempre es mejor iniciar las sesiones en el momento que madurativamente el niño tiene ese «saber estar» que le permite estar centrado en algo durante un periodo cercano a la hora de duración.

De todos los alumnos menores de 16 años que hasta el momento han participado en cursos de visión extraocular para niños y adolescentes, podemos decir que el 100% han logrado abrir esta visión durante el transcurso de las sesiones. A partir de esta edad las cifras cambian, y sabemos, y afirmamos sin miedo, que todo el mundo puede ampliar su intuición y avanzar hacia esta visión intuitiva pero eso ya será motivo de otro post! Siga bien alerta!

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